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Una mujer que denunció copamiento en un establecimiento rural en Cerro Largo simuló el hecho, dice la Policía

La mujer dijo que inventó la situación que había denunciado ayer viernes porque quería irse a Melo y esperaba que su marido, creyendo que el lugar donde actualmente viven era inseguro, accediera a su pedido.

Imagen: Subrayado

Según informa el diario El País, una joven de 19 años denunció en la mañana de este viernes que dos ladrones encapuchados llegaron en moto a un establecimiento rural a 30 kilómetros de Melo (Cerro Largo), la maniataron cuando estaba junto a sus hijas de tres meses y dos años, y con un pañuelo cubierto con una sustancia la durmieron.

El hecho, aseguró, ocurrió cerca de las 8:30, cuando estaba en la cocina del establecimiento mientras su esposo, de 21 años, realizaba tareas de campo lejos de la casa. 

Sin embargo, horas después, la mujer confesó ante la Policía haber simulado el delito, de acuerdo a lo que indicaron a El País fuentes policiales.

La mujer –que quedó emplazada hasta el lunes, cuando deberá comparecer ante la Fiscalía- dijo que inventó la situación que había denunciado en la mañana del viernes porque quería mudarse a Melo y esperaba que su marido, creyendo que el lugar donde actualmente viven era inseguro, accediera a su pedido.

En el momento, indicaron los informantes, la Policía busca el dinero que la mujer dijo se le había robado durante el falso copamiento. 

La versión de la mujer en la mañana. 

La mujer había contado a El País que en determinado momento llegaron los delincuentes en la moto y le exigieron dinero. «Me pidieron la plata, me ataron las manos con un zuncho y me ataron un cable en los pies. Con un algodón o un pañuelo, no sé exactamente, me pusieron un producto que me durmió y después me ataron un mantel en la boca para que no pudiera hablar», había relatado. 

«Lo único que sentía era a la niña de dos años que estaba en el coche que lloraba horrible, pero además cuando me estaban maniatando uno de ellos agarró a la niña de dos años y la tiró contra una puerta”, había dicho.

El esposo por su parte, había asegurado que sus ahorros eran de US$ 700 y $ 500: la totalidad del dinero que robaron los ladrones. 

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